martes 24 de febrero de 2009

30 años


24 de mayo 1938
Es hermoso cuando un joven -dieciocho, veinte años- se detiene a contemplar su agitación e intenta aferrar la realidad y aprieta los puños. Pero es menos hermoso hacerlo a los treinta como si nada hubiera ocurrido ¿y no te da escalofrío pensar que lo haras a los cuarenta, y aún después?

17 de septiembre 1938
A medida de que pasan los años, en el rostro de cada cual va dibujándose cada vez mejor la calavera.

22 de septiembre 1938
Cumplidos los treinta años, cada cual identifica a la juventud con la tara más grave que le parece haber descubierto en si.

6 de diciembre 1938
La vejez —o madurez— desciende también sobre el mundo exterior. La rígida y transparente noche invernal que recorta las casas en el cielo que espera la nieve, antaño llegaba al corazón y abría un mundo de ansia erótica. No es ya necesario, con el tiempo, moverse en el mundo exterior viviendo su ansia; basta su rápida alusión, saber que existe y existe en nosotros, y esperar un momento totalmente hecho de vida interior que ha cobrado ya la novedad y la fecundidad de la naturaleza. La madurez es también esto: no buscar ya fuera, sino dejar que hable, con suritmo que es el único que importa, la vida íntima. Ya resulta pobre y material el mundo exterior ante la inesperada y profunda madurez de los recuerdos. Hasta la sangre y el cuerpo nuestros han madurado y están empapados de espiritualidad, de ancho ritmo.
La juventud es no poseer el propio cuerpo ni el mundo.

Tomado de Cesare Pavese, El oficio de vivir.

5 comentarios:

Ateh dijo...

qué buen texto

seguro a usted la juventud madura le sienta muy bien

qué bien que regresó a publicar algo que no fueran avisos =)

saludos grandes desde Itil

kristo eleniak dijo...

felíz cumpleaños. un saludo trivial desde muy lejos.

voy dejando en las baldosas el polvo de mi edad

Anónimo dijo...

¡Feliz cumpleaños!

Pablo

LSz. dijo...

Ajá, poeta, Feliz cumpleaños.

Mijail Lamas dijo...

Gracias a la princesa Ateh, que desde Itil, nos saluda.
Gracias al lejano Kristo y al anónimo Pablo.
Y gracias finalmente al cronista de provincias cercanas.
Un abrazo a todos.