domingo 31 de mayo de 2009

PROMETEO


PROMETEO (1934)
por Renato Leduc

ACTO I

PROMETEO, CRATOS, HEFESTOS

CRATOS
(a Prometeo)

Por fin hemos llegado
al siniestro confín de Recabado.
Tú, padrote de de putas miserables,
quedarás enclavado en esta roca,
un chancro fagedénico en tu boca
dejará cicatrices imborrables.

(a Hefestos)

Y tú, cojo cabrón, ya palideces
como si fueras a correr su suerte.
Átalo pronto, que si no, mereces
¡oh! ¡pendejo inmortal, que te dé muerte!


HEFESTOS
(para sí)

Yo no tengo la culpa de apreciarle,
juntos corrimos memorable juerga.
¡Oh miseria! ¡Oh dolor! Tener que atarle
de pies y manos, de pescuezo y verga.

CRATOS

¿Acabarás por fin con la tarea
que Zeus te encomendó...?

HEFESTOS

¡Que yo no vea
realizarse mis fúnebres temores...!

CRATOS

Déjate de lamentos y clamores
y di ¿qué es lo que temes insensato?
¿acaso quieres que valor te preste?

HEFESTOS
(profético)

Que no te llegue el doloroso rato
que estás haciendo padecer a este;
que tu pene inmortal no se convierta
en huachinango con la boca abierta;
que tu miembro viril erecto y seco
no escurra nunca pasta de pebeco.

CRATOS

¿Qué palabras fatídicas brotaron
del cerco de tus dientes, desdichado?
Jamás los vaticinios me asustaron
porque el ánimo tengo bien templado.
No cumplida verás tu predicción
yo nunca voy con putas de a tostón.
Además, en las aguas del Pocito
invunerable se volvió mi pito.

HEFESTOS

No te jactes, ¡oh Cratos!, del telúrico
miembro viril que te obsequió Natura,
mira que hay chancros de ácido sulfúrico
que polvo vuelven a la piedra dura.

CRATOS

No me asustas, no soy de tus pendejos;
abstente de dictar nuevos consejos
y acaba de forjar esas cadenas...

HEFESTOS

Bien forjadas están, mayores penas
sufren quien forja que quien solo manda
con duro acento...

CRATOS
(a Prometeo)
...Anda
Titánida feroz, lleno de dolo,
¡decláranos la guerra!
Desciende hasta la Tierra
donde viven los hombres cual lombrices
y enséñales placeres que tan solo
reservados están a los felices.
Si a las efímeras piedad te mueve,
enséñalas a hacer sesenta y nueve.


Titánida feroz, lleno de dolo,
aquí te vas a ver jodido y solo,
que las putas de lengua articulada
nada pueden hacer, no pueden nada...
(vanse)



ACTO II

PROMETEO, HERMES, CORO DE OCEÁNIDAS


PROMETEO
(encadenado se dirige a los elementos)

Éter sulfúrico, bebidas embriagantes,
claros raudales de tequila Sauza;
Vedme sujeto a pruebas torturantes
y sin saber siquiera por qué causa!
¡Oh twenty dollars coin que ruedas mansamente
por el tapete azul del infinito;
vástago de Hiperión, dios igniscente
apaga los ardores de mi pito!
Tú, que brindas tu luz a los mortales
cual cerúlea linterna,
mírame padecer horrendos males...
Como la Hidra de Lerna
llevo en mi sangre gérmenes fatales.

Tierra nutricia, asfalto de la calle,
soñoliento gendarme de la esquina,
impide que la inquina
de Zeus Cronida sobre mí restalle
(escuchando un batir de alas que se aproxima)
Alguien viene. ¿quién es? ¿baja del cielo
un inmortal para tomarme el pelo?

CORO DE OCEÁNIDAS

Desdichado titán, hemos venido
veloces desde el fondo del Océano
para tenderte una piadosa mano
en el momento en que te ves jodido.

Relátanos por qué quiso el Cronida
tenerte así, con la cabeza erguida
con los brazos en cruz y ¡oh cruel tirano!
con un falo metido por el ano.

Refiérenos también, uno por uno,
los pormenores de tu cruel suplicio.
¿Por el chiquito te cogiste a Juno?
¿Rompiste sin querer el orificio
ambrosiano y sutil, por donde mea,
a la divina Palas Atenea...?

PROMETEO

¡Oh, prole innumerable de Pánfilo Zendejas!
Ya que piadosas escucháis mis quejas,
ya que venís del fondo del Océano
para tenderme una piadosa mano,
os voy a referir por qué delito
quiso el Cronida cercenarme el pito.

Los hombres miserables por el monte
vagaban, persiguiendo a las mujeres,
y su coito tenía los caracteres
que tiene el coito del iguanodonte.

Yo los vi cohabitar en las cavernas
sin un petate en que tender las piernas,
sin otra almohada que la roca dura.
Tan solo conocían una postura
para efectuar el acto del amor...

Transido de dolor
yo enseñé a los mortales industriosos
cuarentas y sesis maneras de joder.

Sabiamente les hice comprender
que en esto de los lances amorosos
se llega al non plus ultra del placer
dando cierta postura a la mujer.

Por mí supieron que el sesenta y nueve
obedece a las leyes del Clynamen
porque yo lo enseñé, ahora mueve
cualquier mujer el blando caderamen.

Mi enseñanza cundió por el Urano
y jodieron hermano con hermana
y los dioses sintieron en el ano
"una sensual hiperestesia humana".
Tal es, dulces deidades, mi delito;
tal es el crimen de que se me acusa;
por él se quiere convertirme el pito
en una inútil cafetera rusa.

OCEÁNIDA

Desdichado Titán, te he de decir
que por falta de pene no habrás mengua.
Confórmate que allá en le porvenir
lo que habrás menester será la lengua.

PROMETEO

Si me hubiera tejido la puñeta
no sintiera el dolor de que taladre
mi canal uretral la espiroqueta...
(a Hermes que llega)
Mensajero fatal ¡Chinga a tu madre!

HERMES
(cantando)

Tal parece que estás arrepentido...

PROMETEO

¡Oh Zeus, tirano fermentido,
sé que voy a sufrir y me conformo...!

LAS OCEÁNIDAS
(retirándose)

¡Qué olor tan espantoso a yodoformo...

PROMETEO
(bajo el bisturí de Hermes)

¡Ay...!

OCEÁNIDAS
(en la lejanía)

¡Que caray...! ¡Que caray...!

viernes 29 de mayo de 2009

Un poema de CONTRAVERANO

Lo que antes fue desierto aún persiste
y en unas cuantas líneas crees recuperar todo de nuevo,
recuperar aquel paisaje donde el verano cumplía su destrucción inapelable.
Pero hay algo diferente,
las calles que recuerdas tienen zanjas más hondas,
las paredes de las casas tienen grietas como relámpagos de piedra.
Crees que puedes volver a llenarte de polvo los bolsillos,
crees que puedes patear lejos de aquí remordimiento, rabia y rencor
como si de cosa pequeña se tratara.
Crees que puedes volver y una sensación de sequía en tu garganta te sorprende.
Te sorprende también aquella disposición al cariño que justificaba cada golpe,
aquella sensación de no sentirte solo sin creer que dios te vigilaba.
Y pronuncias en voz baja
una blasfemia que solamente a ti te reconforta.
¿O es qué todo lo que has dicho no deja de ser una conjetura
o una ávida reconstrucción de los hechos
o una manera de legitimar una mentira,
porque eres otra presa del olvido
y herido por el sol en el costado,
se han calcinado todos tus recuerdos?
No hay nada,
te cuesta trabajo creer que no hay nada.
Regresas para buscar en ti algo que permanezca
y compruebas que lo único palpable que posees,
ahora que ya es tarde y tienes sueño,
es el cuerpo de una mujer que no puede dormir
y te espera en otro cuarto.
Dejas la pluma que habías tomado para escribir eso que no alcanzas a fijar,
apagas en silencio cada una de la luces de la casa
y el desasosiego no se extingue por completo.

Quisieras continuar pero ya es tarde.


CONTRAVERANO
(Fondo Editorial Tierra Adentro, México, 2007)

martes 26 de mayo de 2009

Un poema de Drummond


Se me había pasado avisarles que en el número 11 del mes de abril de la revista La Palanca que dirige el poeta Diego José, aparece una versión mía de un poema de Carlos Drummond de Andrade titulado Mundo Grande.
La versión electrónica la pueden bajar desde el blog de la revista, dando click en la imagen.

lunes 25 de mayo de 2009

Invitación
























Ficticia Editoral y Difusión Cultural UNAM, Literatura
tienen el honor de invitarlos a la presentación del libro de cuentos
Otra cebolla de cristal
de Eduardo Langange

Comentan: Monica Lavín, Glafira Rocha, Marcial Fernández y el autor.

Martes 26 de mayo / 19:00 horas /Sala Manuel M. Ponce, Palacio de Bellas Artes

http://www.literaturainba.com/diccionarios/notas_more.php?id=7763_0_4_0_M

jueves 14 de mayo de 2009

uno de FUNDACIÓN DE LA CASA

XVIII

Te propongo que hagamos del amor cosa sencilla.
Pensemos que debe adquirir una abierta disposición a obedecer.
Será necesario acariciarle el lomo,
para que aprenda de sus dueños la suavidad del tacto.
Dejémosle tranquilo andar por nuestra casa.
Tengamos fe.
Pero no olvidemos su condición de perro,
siempre muerde la mano que lo alimenta.

Él es quien nos cuida,
quien guarda con esmero nuestra casa.
Prisioneros de nuestra propia bestia,
vivamos temerosos de abandonar su rabia.

poema tomado del Cuaderno de Tyler Durden seguido de Fundación de la casa (Ediciones sin Nombre, 2008)

martes 12 de mayo de 2009

Una más de Tario


"Hay el aburrimiento del maestro de escuela y el aburrimiento de cualquier gerente de Banco; el aburrimiento de la mujer pública en los amaneceres y el aburrimiento de la mujer rica que ya se vistió el abrigo. El aburrimiento de no saber qué hacer y el aburrimiento de tener qué hacer. El aburrimiento de hacerlo y el aburrimiento de no hacerlo..."

Tomado de Equinoccio de Francisco Tario, de próxima publicación en Páramo ediciones.

sábado 9 de mayo de 2009

Dos apuntes sobre la soledad

"La soledad incomoda al hombre. Y es que la soledad, bien visto, es la más franca y sencilla de las compañías. De voz dulce, es cierto, pero de tempestuosas y persuasivas ocurrencias."

"Buscar la soledad es, exclusivamente, huir de cualquier voz.
Soledad, pues, es la playa, el páramo, la cañada; soledad es el pájaro, el árbol, la hiedra, la nube; soledad, el rebaño, el cadáver, la habitación cerrada; soledad es el río, el sueño, el muro; soledad es el silencio o el ruido; todo, en fin, todo aquello en que no intervenga ni de cerca ni de lejos la disparatada y estrambótica voz del hombre."


Tomado de Equinoccio de Francisco Tario, de próxima publicación en Páramo ediciones.

jueves 7 de mayo de 2009

José Emilio Pacheco gana el Reina Sofía de Poesía


El Universal /Madrid, España Jueves 07 de mayo de 2009
07:02 El poeta mexicano José Emilio Pacheco fue galardonado hoy con el Premio Reina Sofía de Poesía, que reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo.

El galardón, fallado este jueves en Madrid y dotado con 42 mil 100 euros (alrededor de 56 mil dólares), distingue una aportación literaria relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España, según figura en las bases del prestigioso galardón.

José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939), conocido también por su trayectoria como prosista y traductor, tiene una destacada obra poética de enfoque universal, incluida desde los años cincuenta en las principales antologías latinoamericanas.

Entre los candidatos al galardón, uno de los más prestigiosos de este género en el ámbito iberoamericano, figuraban también Ernesto Cardenal, Cristina Petri Rossi y Francisco Brines.

Tomado de: El Universal

martes 5 de mayo de 2009

La tristeza



"Hay tantas clases de tristeza que es difícil para el hombre resolverse por alguna de ellas. Hay la tristeza del domingo, la tristeza de la alegría, la tristeza de la anciana con peluca que vende cera. La primera es tristeza de suicidio; la segunda, de blenorragia; la tercera, de crimen. Y hay esa otra tristeza inofensiva, artera, pero que no se cura nunca, que es la tristeza de los puertos y los circos".

Tomado de Equinoccio de Francisco Tario, de próxima publicación en Páramo ediciones.