jueves 22 de abril de 2010

Poema


IN BOIRAM
por Alexandre Navarro


Al cap i a la fi,
trobarem tots un lloc al no-res.
Marc Granell

Has acabat de dinar. Penses a poc a poc mentre remous el cafè
pacientment, fent dringar la cullereta contra el got
calent, com si ballaren queixals anònims dins el got de cada dia.
Penses i mires per la boca oberta, gloriós retall dels aspres murs
de casa, el carrer. Un sant de taulellets, kitsch policrom,
custodia el cantó i les veïnes que agranen la pinassa il.lustre
de la plaça nua. Els automòbils. La gent. Penses a glops,
enterbolit, en els carrers de Benimaclet; el carrer de la Rambla,
per exemple, i els seus passeigs. Els teus passeigs
amunt i avall amb la nit caient-te al damunt, a cabassades enormes,
a cabassades de terra i de pols finíssima: la pols dels morts.
La pols que cobreix tot el poble. Tota la pols.
El carrer dit de Puçol i la placa de ceràmica on diu Poble de Benimaclet,
districte de València, distància a València, un quilòmetre.
Els bufats de la plaça assumpcionista amb posat d’acaballes
anglosaxones i oblits patètits. El rei En Jaume, Iacobus Rei Gratia Rex
Aragonum i el que faça falta, li tenia molta devoció a l’Assumpta. Penses
en Jaume I i en Elx i veus l’autopista creuant l’horta, com el tramvia
i les llums de l’oblit fet amb ciment merament econòmic,
allunyat de l’alfals i el nom propi de cada pam, de cada casa,
de cada arbre estimadament concret, estimadament conegut.
Se t’ha gelat el got de vidre, com l’ànima gelada del passat.
Insisteixes foscament a recordar aquells carrerons i allò
que els passejares, ben acompanyat o a soles. No importa, ja,
a aquestes hores. Tot s’han mort o s’han fets els morts
volent-se morir. Res no importa. Les pedres no existeixen.
Res no existeix si no ho vols, ho saps, ho veus, a Benimaclet,
entre cases de velles taulades i tranquils urbanismes.
Passar la rella pel camp dels records et dol, sporgant oblits
de l’arbre particular de la memòria, Més avall, llargament, la mar;
la mar del dia d’ànimes amb les flors surant a l’aigua salada,
fent cap als ferros del port. Oh ma chéri…! No saps cap on vas.
Certes anatomies-d’un amarg eufemismes’imposen amb caires
gloriosos, glorificats com si el secret enaltimen esdevinguera necessari
per a sobreviure lentament entre desigs desdibuixats per les hores.
Comença la foscor, a boqueta nit, amb un got perplex a la mà plena
d’engrunes de vida; les mateixes engrunes que s’escolen pel terra
fins incrustar-se entre els sòlids taulells, elaborant la particular constància
de les nissagues i les famílies; llarg seguici de malnoms espectaculars,
àdhuc il.lustratius, de certes qualitats inesgotables. Oh, la pàtria!
seca la sutja del cafè, potser com nosaltres, tristes víctimes d’aquest
engany de viure. D’aquest ansiat engany de viure. Damunt el paper
ho deixes escrit amb una amarga perplexitat. Amb un indestriable
cansament que et ve de més enllà d’aquestes paraules que escrius,
com pedres del ribàs perpetu, d’aquest espremut pànic impensable.
Amb pena, perquè també pateixes a cada full i a cada paraula escrita.
Deixa-ho estar per avui. Apaga el llum. Demà més.

(Ex-vot, 1995)






EN NIEBLA

Al fin y al cabo,
encontraremos todos un lugar de nunca.
Marc Granell


Has acabado de cenar. Piensas despacio mientras remueves el café
pacientemente, haciendo sonar la cucharita contra el vaso
caliente, como si bailaran muelas anónimas dentro del vaso de cada día.
Piensas y miras a través de la ventana abierta, glorioso retazo de los ásperos muros
de casa, la calle. Un santo de repisa, kitsch policromo,
custodia la esquina y a las vecinas que escombran la hojarasca ilustre
de la plaza desnuda. Los automóviles. La gente. Piensas a tragos,
enturbiado, en las calles de Benimaclet; la calle de la Rambla,
por ejemplo, y sus paseos. Tus paseos
para arriba y para abajo con la noche cayéndote encima,
a carretadas enormes, a carretadas de tierra y de polvo finísimo: el polvo de los muertos.
El polvo que cubre todo el pueblo. Todo el polvo.
La calle llamada de Puçol y la placa de cerámica donde dice Pueblo de Benimaclet,
distrito de Valencia, distancia a Valencia, un kilómetro.
Los vanidosos de la plaza asuncionista con pretensiones de postrimerías
anglosajonas y olvidos patéticos. El rey Jaume, Iacobus Rei Gratia Rex
Aragonum y lo que haga falta, que le era muy devoto a la Asunción. Piensas
en Jaume I y en Elx y ves la autopista cruzando la huerta, como el tranvía
y las luces del olvido hecho con cemento meramente económico,
alejado de la alfalfa y el nombre propio de cada palmo, de cada casa,
de cada árbol estimadamente concreto, estimadamente conocido.
Se te ha helado el vaso de vidrio, como el alma helada del pasado.
Insistes oscuramente en recordar aquellos callejones y aquello
que pasaste, bien acompañado o a solas. No importa, ya,
a estas horas. Todos han muerto o se han hecho los muertos
queriéndose morir. Nada más importa. Las piedras no existen.
Nada existe si no lo quieres, lo sabes, lo ves, en Benimaclet,
entre casas de viejos tejados y tranquilos urbanismos.
Pasar la reja por el campo de los recuerdos te duele, espurgando olvidos
del árbol particular de la memoria, Más abajo, largamente, la mar;
la mar del día de almas con las flores flotando en el agua salada,
yendo hacia los hierros del puerto. Oh ma chéri…! No sabes hacia donde vas.
Ciertas anatomías-de un amargo eufemismo se imponen con ángulos
gloriosos, glorificados como si el secreto enaltecido fuera necesario
para sobrevivir lentamente entre deseos desdibujados por las horas.
Comienza la oscuridad, el anochecer, con un vaso perplejo en la mano llena
de migajas de vida; las mismas migajas que se escurren por la tierra
hasta incrustarse entre los sólidos tejados, elaborando la particular constancia
de las alcurnias y las familias; largo cortejo de motes espectaculares,
aun ilustrativos, de ciertas cualidades inagotables. ¡Oh, la patria!
Se seca el tizne del café, quizá como nosotros, tristes víctimas de este
engaño de vivir. De este ansiado engaño de vivir. Encima del papel
lo dejas escrito con una amarga perplejidad. Con un incomprensible
cansancio que te viene de más allá de estas palabras que escribes,
como piedras del ribazo perpetuo, de este estreñimiento pánico impensable.
Con pena, porque también padeces en cada hoja y en cada palabra escrita.
Déjalo estar por hoy. Apaga el luz. Mañana le sigues.


Poema incluido en La lengua lemosina. Antología de la nueva poesía catalana. Selección, traducción y prólogo de Mario Bojórquez, Ediciones de media noche, dirigida por el poeta Juan José Macías. Esta antología reúne el trabajo de 21 poetas catalanes nacidos entre 1967 y 1975. Se trata de un excelente libro que se suma al conjunto de 12 libros recientemente publicados en Ediciones de Media noche.

miércoles 21 de abril de 2010

Marabunta de Poetas modalidad Poesía de Recinto

Voy estar el día 23 de abril a las 19 hrs -el mero día del libro-, leyendo poesía con algunos otros poetas en el Atrio Espacio Cultural, Orizaba 127 en la Col. Roma. Les dejo el dato para quien se quiera dar el rol y escuchar a una buena cantidad de poetas y poemas. Por cierto no olvidar regalar libros a los amigos.

viernes 16 de abril de 2010

Baile

de Jonathan Harrington

En el West Indian Club
a lo largo y profuso de la barra los jamaiquinos beben
botellas de Red Stripe y Dragon Stout.
Descascaran tu ropa con filosos ojos negros.
Se desata la banda y en la pista
las luces nos balean con fuego de metralla
en las paredes que quizá hayan sido blancas.
Rozo apenas tu cuerpo giratorio
y me vuelvo un planeta en torno a tu lado oscuro
y me vuelvo
más aprisa de tanta cercanía
ante los corazones de sórdidos danzantes
cuya humedad agravan sus caderas
cuando el sudor libera
de la tela
y emergemos
en algún otro país
fuera de nuestros cuerpos,
danzantes contra la muerte,
contra la gravedad
al emprender el vuelo.
Giramos hasta que algo me abre el pecho,
un puño cerrado con la fuerza de todos estos años
se abre dedo por dedo.
Bailamos a través del cansancio de los otros,
de sus lívidas cervezas
y el primer parpadeo de la mañana
se inserta en las ventanas
para encender el humo en nuestros cuerpos.
Los viejos encorvados
van danzando también entre nosotros
como si no existiéramos
cuando barren colillas y trozos de botella.
Salimos al Nueva York
de cláxones y mofles, de cuentas por pagar
de un auto que no arranca y caminamos
a cualquier dirección
hacia ningún futuro que sepamos
bajo el sol envolvente
del ahora.

(Versión de Fernando de la Cruz)

Jonathan Harrington es poeta, editor, columnista, autor de novelas de misterio y profesor de Creación Literaria. Obtuvo el título de Master en las Bellas Artes de la Universidad de Iowa. Es autor de ocho libros y ha recibido varios premios de literatura en Estados Unidos. Es el traductor al inglés de Briceida Cuevas Cob.

lunes 5 de abril de 2010

Homenaje a Kurt Cobain


Acá va una selección de videos y un breve texto de homenaje a Kurt Cobain (1967-1994), desaparecido un 5 de abril de 1994, y punta de lanza de una sensibilidad que dominó los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado. Para ir a la nota y los videos dar click en la foto.

A propósito de Nirvana, a 16 años de la muerte de Kurt Cobain


Nunca olvidaré aquel ya tan lejano 1992 cuando mi hermano mayor me preguntó si alguna vez había escuchado a Nirvana, "no es rap ni es rock" me dijo con ese entusiasmo que sólo se puede tener siendo adolecente, para rematar diciendo: "pero suenan bien chingón". Entonces yo tenía 13 años. Efectivamente, no era rock como lo conocíamos hasta entonces. En la simplicidad de Smells like teen spirit se acumulaba la rabia generada por la frustración de una generación que nació sin oportunidades, había también un dejo de resentimiento de clase y un desasosiego generado por un evidente sentimiento de orfandad sexual. Con Nirvana vinieron otras bandas y otra manera de escuchar rock, y ese sentimiento de ácida melancolía que nos dejaban aquellas interminables tardes de grabadora a todo volumen todavía nos acompña.