martes 25 de enero de 2011

CINCO MANERAS DE MATAR A UN HOMBRE


por Edwin Brock

Hay múltiples métodos engorrosos para matar a un hombre.
Se le puede obligar a que cargue un tablón de madera
hasta la cumbre de un monte y entonces clavarlo. Para que esto
resulte es necesario una multitud de gente
que lleve sandalias, un gallo que cante, un manto
para disecarlo, una esponja, un poco de vinagre y un
hombre que martille los clavos en su sitio.

O es posible buscarse un pedazo de acero
de forma y monturas tradicionales
y tratar de penetrar esta jaula de metal que lo protege.
Si éste es el caso, te hacen falta cabellos blancos,
árboles ingleses, hombres con arcos y flechas,
dos banderas por lo menos, un príncipe y un
castillo donde celebrar el banquete.

Dejando de lado los escrúpulos, puedes también, si el viento
lo permite, asfixiarlo con gas. Pero entonces necesitas
una milla de fango tallada por trincheras,
sin olvidar las botas negras, los cráteres de bombas,
más fango, una plaga de ratas, docenas de canciones
y algunos sombreros circulares hechos de acero.

En una era de aviación, puedes volar
a muchas millas por encima de tu víctima y liquidarla
con sólo apretar un botoncito. Todo lo que se requiere,
en este caso, es un océano que los separe, dos
sistemas de gobierno, los científicos del país,
algunas fábricas, un sicópata y un pedazo de
tierra que nadie va a necesitar por varios años.

Estos son, como dije antes, métodos engorrosos
para matar a un hombre. Más sencillo, directo, y mucho
más limpio es asegurarse de que vive en algún lugar
del siglo veinte, y ahí dejarlo.


Edwin Brock (19 October 1927 – 7 September 1997) was a British poet.

lunes 24 de enero de 2011

Cartas ajenas, la primera novela de Geney Beltrán Felix


Dice el editor:
La existencia monótona de un empleado de correos se ve alterada cuando adquiere el vicio de abrir cartas ajenas. Pronto decide involucrarse con los destinatarios, y así conoce a un editor cuya amante ha muerto en un accidente de aviación, una joven enferma que tiene una relación conflictiva con su pequeña sobrina y un viejo desahuciado que busca recuperar al hijo que no ha visto en treinta años, mientras, como violento trasfondo, un grupo de paramilitares secuestra y asesina ancianos. Lo que Marioralio descubre a través de las cartas lo lleva a planear el estallido de una Nueva Revolución, para cambiar desde raíz tanta injusticia y abuso. Pero antes ha de perder la mano derecha…
Con una prosa veloz y expresiva, esta historia de amores y abandonos retrata un escenario apocalíptico como lo es el de tantas ciudades latinoamericanas, a la vez que finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y el imposible afán de rebeldía de una época extrema: la actual.

Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976) es editor y escritor. Estudió letras hispánicas en la UNAM y literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Fue editor de literatura del FCE. Ha sido becario de la Fundación Lorena Alejandra Gallardo y la Fundación para las Letras Mexicanas. Obtuvo el Premio Nacional José Vasconcelos por el libro El biógrafo de su lector (2003), un ensayo sobre la obra del autor argentino Macedonio Fernández. En 2009 publicó Habla de lo que sabes (relatos) y El sueño no es un refugio sino un arma (ensayos). Ejerce la crítica literaria en revistas y suplementos. Su bitácora virtual reside en www.elgeney.blogspot.com. Actualmente es jefe de redacción de la Revista de la Universidad de México.

miércoles 19 de enero de 2011

Presentación del número dos de la revista Cuadrivio


Participan: Staff y colaboradores de la publicación.
Modera Mijail Lamas.
Fecha: viernes 21 de enero, 19:00 horas
“Cuadrivio es una revista cultural. Su vocación primaria es la literatura, pero también hospeda otras manifestaciones culturales no menos enriquecedoras: la política, el periodismo, las ciencias y las artes. Esta apetencia de contenidos variopintos está cifrada en su nombre. Como el quadrivium medieval, nuestra revista es a un tiempo una suma y una encrucijada: suma de expresiones y conocimientos para subsistir tolerablemente en este mundo, cruce de caminos de diferentes disciplinas, estilos y formas de pensar”, dice la presentación de esta innovadora propuesta electrónica.
Costo: Entrada libre
Lugar: Galería Luis Cardoza y Aragón
Conoce Cuadrivio: http://cuadrivio.net/

jueves 13 de enero de 2011

EL MÉTODO CIENTÍFICO

por Roald Hoffmann

Las buenas teorías
son aquellas susceptibles
de ser refutadas, dice
Karl Popper. Como
si yo viniera
la próxima semana
a la misma hora, y me
sentara con mi café
exactamente
allí,
donde levanté la vista
y te observé
a ti,
mirándome,
y te encontrara,
de nuevo,
allí,
y esta vez
tuviera el valor
de sonreír.


Roald Hoffmann (nacido el 18 de julio de 1937 como Roald Safran - Hoffmann es el apellido de su padrastro) es un químico teórico y profesor universitario estadounidense, de origen polaco, que ganó el Premio Nobel de Química en 1981. Actualmente es maestro en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York.

miércoles 5 de enero de 2011

Un poema de W H Auden



HERMAN MELVILLE
por W. H. Auden

Al final casi, navegando, entró a una calma singular
y ancló en su casa y alcanzó a su esposa
y bogó en la ensenada de sus manos
y cada mañana cruzaba a la oficina
como si fuera otra isla su trabajo.

Existía el Bien: esto era su nueva ciencia
su terror tuvo que alejarse totalmente
para que se diera cuenta; mas fue lanzado por el viento
allende el Cabo de Hornos del éxito razonable
que aúlla:“Esta roca es el edén. Aquí naufraga”.

Pero que lo ensordeció con truenos y lo aturdió con relámpagos:
—el héroe lunático cazando, como a una joya,
al raro monstruo ambiguo que mutiló su sexo,
odio por odio hasta vaciarse en grito,
sobreviviente imposible arrebatado al delirio—
todo eso era falso y complicado; la verdad era simple.

Nada espectacular el Mal, y siempre humano,
comparte nuestra cama y come en nuestra mesa,
y nos presenta al Bien todos los días,
hasta en las estancias rodeadas de yerros;
tiene un nombre (como“Billy”) y es casi perfecto
aunque porta como un adorno su tartamudez:
y cada vez que se topan tiene que pasar lo mismo;
es el Mal el que es desvalido como un amante
y busca pleito hasta encontrarlo
y ambos son destruidos abiertamente ante nosotros.
Pues ahora se había despertado y ya sabía
que nadie se salva mientras no sea en sueños;
pero había algo más que había sido trastocado por la pesadilla—

incluso el castigo era humano y era una forma de amor:
la quejosa tormenta había sido la presencia de su padre
y había sido llevado siempre en el pecho de su padre.

Que con delicadeza lo había descendido ahora para abandonarlo.
Se puso de pie sobre el balcón angosto y escuchó
y todas las estrellas arriba cantaron como en su infancia
“Todo, todo es vanidad”, pero ya no era lo mismo;
porque ahora las palabras cayeron como el sosiego de las montañas
—Natanaél fue tímido por ser su amor egoísta—
pero ahora gritó, transportado y vencido,
“La divinidad se ha roto como un pan. Nosotros somos los pedazos.”

Y se sentó en su escritorio y escribió una historia.


traducción de GUILLERMO SHERIDAN