A falta de intrepidez juvenil con los años he conseguido el tesón y la paciencia del inquisidor, que busca en los estantes más polvorientos y elevados de las librerías, algún volumen inusitado. Es lógico pensar que las librerías de viejo o las ferias de remate son las que mejor ofrecen estas oportunidades, y es verdad, sin embargo no es raro encontrar en las flamantes librerías de lo nuevo, algún libro a precios desconcertantes. Hace algunos años en la Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo di con la Generación del Cordero (Selección, traducción y prólogo Pedro Serrano y Carlos López Beltrán) a menos de cien pesos.
El domingo, al entrar al la nueva librería del Péndulo de la Roma, me dedique a la lectura de lomos, pasatiempo al que me entrego con regularidad, esperando que tal vez me encontraría El mismo mar de Amos Oz, en la edición de Bolsillo de Random, no hubo suerte. Pero al mirar, un poco con desánimo, el estante de poesía, me encontré con un volumen cuyo grueso lomo contenía el título en diminutos caracteres blancos: Antología de la poesía Norteamericana. Con poco entusiasmo, casi por puro reflejo, saque el libro del estante para leer el nombre del compilador, ahí estaban los legendarios nombres de Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho. El índice no podría ser más alentador, va desde los poemas de los nativos idígenas noteamericanos (hay dos poemas yaquis), pasando por Edgar Allan Poe, Emily Dickinson, Eliot, Pound, Auden, hasta la generación posterior a los poetas Beat. Para rematar mi exaltación por la inmejorable selección de poemas y poetas, el precio del dichoso libro era de tan sólo cincuenta y seis pesos, una verdadera ganga. Al llegar a la caja, el atento joven que me cobró el ejemplar, se quedó un poco perplejo, así que verificó dos veces el precio del libro en su computadora, y como no queriendo la cosa lo retenía más de la cuenta. Finalmente de le dije que yo también había dudado al ver el precio, así que finalmente, me cobró un poco apesadumbrado, pensando tal vez que podría haberlo comprado él antes. Así salí con mi libro bajo el brazo y me senté en la fuente de Argos y Hermes, que está sobre el camellón de Álvaro Obregón, a leer mi libro.
Antología de la poesía Norteamericana
Selección y prólogo de Ernesto cardenal
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal
Colección Poesía del Mundo, serie Antologías
Fundación editorial el perro y la rana, Ministerio del Poder Popular para la Cultura del Gobierno Bolivariano de Venezuela.

