miércoles 29 de junio de 2011

Un poema de Czeslaw Milosz

Me gusta detenerme en los poemas de Czeslaw Milosz, la relectura de sus poemas siempre ofrece nuevos filamentos de emoción y sentido; la respiración casi bíblica de sus versos desmenuza la sensibilidad de un hombre que vivió la destrucción en carne propia; la caída de Varsovia a mano de los nazis como símbolo de un siglo de catástrofes, que nos alcanzan hasta el día de hoy: “Pero a mí me es dada la esperanza cínica,/ Porque desde que abrí los ojos he visto sólo resplandores de incendios y matanzas,/ Sólo perjuicios, humillación y ridícula infamia de los fatuos”. Y a pesar de esa visión dolorosa del mundo, hay en su poesía hermosos pasajes de esperansa descreida. El siguiente poema no sólo es una reflexión sobre el ejercicio del poeta y el trance creativo, su mirada irónica reflexiona sobre la pérdida de esa la literatura comprometida con la sustancia que define y reivindica el alma humana. 



¿ARTE POÉTICA?
Por Czeslaw Milosz

Siempre he añorado una forma de mayor capacidad
que no fuera demasiado poesía ni demasiado prosa
y permitiera entendernos sin exponer a nadie,
ni al autor ni al lector, a las penas de mayor grado.

En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
brota de nosotros la cosa que ni sabíamos que dentro de nosotros existiera,
luego parpadeamos como si de dentro de nosotros saltara un tigre
y estuviera de pie, en la luz, con la cola pegando en sus costados.

Por eso con razón se dice que es el daimonion quien dicta la poesía
aunque se exagera afirmando que sea por cierto un ángel.
Es difícil entender de dónde este orgullo de los poetas
si les da vergüenza a veces cuando se ve su debilidad.

¿Qué hombre razonable querrá ser un estado de los demonios
que gobiernan allí como en su casa, hablan multitud de lenguas,

y como si fuera poco robarle su boca y su mano,
intentan por su conveniencia robarle el destino?

Porque lo enfermizo está en precio hoy día,
alguien podría pensar que sólo estoy bromeando

o que inventé una forma más
para elogiar el Arte sirviéndome de la ironía.

Había tiempos cuando se leían sólo libros sabios
que ayudaban a soportar dolor y desgracia.
Pero no es lo mismo que hojear las miles
de obras que provienen directamente de la clínica de psiquiatría.

Y sin embargo el mundo es diferente de lo que nos parece
y nosotros somos diferentes que en nuestro devaneo.
La gente guarda pues una honradez callada,
ganando así el respeto de sus parientes y vecinos.

Éste es el provecho de la poesía que nos recuerda
lo difícil que es quedarse uno la misma persona
porque nuestra casa está abierta, en la puerta no hay llave
y los huéspedes invisibles entran y salen.

Lo que cuento aquí, de acuerdo, no es poesía.
Porque las poesías pueden escribirse rara vez y de mala gana,
a la fuerza insoportable y sólo con esperanza
de que buenos y no malos espíritus dentro de nosotros tienen instrumento.

Traducción de JAN ZYCH

lunes 27 de junio de 2011

Leyendo Por el lado salvaje, la primera novela de Nadia Villafuerte

La palabra llega con el fulgor de una masacre.
Nadia Villafuerte (Por el lado salvaje)

Tuve la suerte de leer dos capítulos de esta novela durante mi segundo año en la f,l,m. Me sorprendió gratamente encontrar una narradora con una técnica ya madura y con algunas pocas cosas que limar. Ahora que me adentro de nuevo a la historia de Lía, por fin terminada y presentada en un imponente volumen de más de 400 páginas, el vértigo de la primera vez persiste.   

La cuarta de forros dice:  
Frente al mar, la adolescente Lía descubre las primeras manifestaciones de la violencia y el sexo. Muy pronto busca huir y lo consigue: por un encuentro azaroso, se traslada a Honduras —donde vive con un biólogo travesti y un fotógrafo italiano exiliado— y posteriormente a Tijuana, adonde viaja con la encomienda de entregar un misterioso paquete de fotografías de guerra. La ciudad fronteriza, sin embargo, le muestra a Lía su verdadero rostro.
Escrita con gran riqueza estilística, audacia formal y contundencia, Por el lado salvaje cuenta una historia llena de brutalidad: para sobrevivir en un mundo hostil, en el que predominan el cinismo y la vida a salto de mata, Lía tendrá que envilecerse pero, también, demostrar su fortaleza. Para lograrlo, Lía, una virtuosa del rencor, hará uso de su única arma: su cuerpo.


Nadia Villafuerte (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1978) estudió periodismo y música. Ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha publicado ensayos, cuentos y textos críticos en Nexos, Revista de la Universidad de México, Luvina, Tierra Adentro, el perro, entre otras. Es autora de los libros de relatos Barcos en Houston (2005) y ¿Te gusta el látex, cielo? (2008). Por el lado salvaje es su primera novela.

sábado 25 de junio de 2011

LA OTRA VERSIÓN DEL POEMA DE AJMÁTOVA

Finalmente y cotejando versiones, he decidido transcribir la traducción de Jorge Bustamante García del anterior poema de Ajmátova, con la única finalidad de ser fiel a mi memoria, porque es así como recuerdo este poema, ya ustedes elegirán su preferida:





ÉL AMABA
por Anna Ajmátova

El amaba tres cosas en la vida:
las canciones vespertinas, los pavo reales blancos
y los mapas desgastados de America.
No le gustaba, en cambio, cuando los niños lloraban,
ni el té con frambuesa
ni la histeria femenina.
...Y yo era su esposa.

viernes 24 de junio de 2011

UN POEMA DE ANA AJMÁTOVA

Descubrí a Ana Ajmátova en la colección Poemas y Ensayos que coordina Marco Antonio Campos y que reúne a una buena cantidad de poetas mexicanos y poetas extranjeros, en espléndidas traducciones al español. La traducción y la nota a los poemas de Ajmátova estaban a cargo de Jorge Bustamante García y el poema que más abajo se presenta es tal vez uno de mis preferidos de la autora rusa. El eje temático es el yo que se descifra ante el otro, el otro en el que se devela el temperamento del que canta; también sorprende la extraordinaria capacidad de síntesis de Ajmátova, la emoción contenida hasta el último verso que termina salpicándolo todo. La traducción que ahora les presento está a cargo de Kyra Galvan y proviene, otra vez, de la colección Material de Lectura/Poesía Moderna de la UNAM.


TRES COSAS LE ENCANTABAN
por ANA AJMÁTOVA

Tres cosas le encantaban a él:
los pavos reales blancos, las oraciones vespertinas
y los desteñidos mapas de América.
No soportaba los mocosos chillones,
ni la mermelada de frambuesa con su té,
ni la histeria femenina
…y estaba atado a mí.

Versión de KYRA GALVÁN

martes 21 de junio de 2011

EL PRIMERO EN ESPAÑA


Llego a casa y me encuentro con la sorpresa de que ha llegado por correo certificado el libro publicado como resultado del XXVII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza.  El Ayuntamiento de Zaragoza publica en este libro la obra ganadora del XXVII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza y los dos accésit: Oxidaciones, de Víctor Alija Castro; El canto y la piedra, de Mijail Lamas; y Pancartas incendiarias en mi pecho, de Marián Raméntol Serratosa, respectivamente.

Sobre los poemas que han sido incluidos en el libro, el jurado ha dicho: “El mexicano Mijail Lamas hace en El canto y la piedra una reivindicación de las tradiciones filosóficas presocráticas con una voz propia y aportes renovadores.”

Acá uno de los poemas:

HIMNO ÓRFICO A HÉCATE
A Esther Seligson

Hécate me entregó el cuaderno en una encrucijada.
El cuaderno tiene pastas azules y unos gruesos renglones infantiles.
Hécate imperativa sólo ordenó una cosa: escribe.

lunes 20 de junio de 2011

UN POEMA DE AURELIO ARTURO (1906-1974)

A Aurelio Arturo lo descubrí, como a otros tantos poetas, por esa sorprendente colección que tiene la UNAM: Material de Lectura/Poesía Moderna. La selección y la nota están a cargo de otro colombiano trascendental de nombre Álvaro Mutis. Aurelio Arturo es picis, nació un 22 de febrero, como yo, pero del ya lejano 1906. Este poema que presento es apenas ejemplo de su significativa obra.



PALABRA
por Aurelio Arturo

nos rodea la palabra
la oímos
la tocamos
su aroma nos circunda
palabra que decimos
y modelamos con la mano
fina o tosca
y que
forjamos
con el fuego de la sangre
y la suavidad de la piel de nuestras amadas
palabra omnipresente
con nosotros desde el alba
o aun antes
en el agua oscura del sueño
o en la edad de la que apenas salvamos
retazos de recuerdos
de espantos
de terribles ternuras
que va con nosotros
monólogo mudo
diálogo
la que ofrecemos a nuestros amigos
la que acuñamos
para el amor la queja
la lisonja
moneda de sol
o de plata
o moneda falsa
en ella nos miramos
para saber quiénes somos
nuestro oficio
y raza
refleja
nuestro yo
nuestra tribu
profundo espejo
y cuando es alegría y angustia
y los vastos cielos y el verde follaje
y la tierra que canta
entonces ese vuelo de palabras
es la poesía
puede ser la poesía