lunes, 13 de marzo de 2017

Nueva obra en cuanto a riesgos laborales




El diccionario de la lengua castellana define literatura como el conjunto de las obras que versan sobre una determinada materia. Literatura médica, jurídica.

De todos es conocido que hay una literatura en materia precautoria o bien de prevención de riesgos, de la que me siento orgulloso de poder participar como autor, mas el término de obra que versa sobre los peligros laborales se asimila a un libro puramente académico, técnico, de compleja lectura y nada atrayente para el lector.

La literatura precautoria habría de ser un referente de la cultura precautoria, mas cuando charlamos de esta cultura no pretendemos crear una nueva, pretendemos instruir para crear conciencia, adoptar nuevas conductas, actitudes responsables, una conciencia colectiva capaz de mudar situaciones de peligro, de implicar a toda la sociedad a fin de que desde cada individuo se interiorice el respeto por la salud a nivel particular y colectivo.

Este compromiso no se debe delimitar al nivel de empresa y trabajadores, creo que es una filosofía de vida considerablemente más extensa, donde se debe agregar a toda la sociedad, utilizando EPIS hasta para el bricolaje.

¿Nos olvidamos de algún ámbito de nuestra población al redactar sobre prevención?

La contestación es fácil, la mayor parte de las veces escribimos sensatos tratados de prevención de técnicos para técnicos y nos olvidamos de los propios trabajadores, de los pequeños y pequeñas que en un futuro van a acceder al mercado laboral, de las personas que provisionalmente no cuentan con un trabajo, de los que ya abandonaron el trabajo.

Nos olvidamos de gran parte de nuestra sociedad y nos miramos nuestro ombligo. Además de esto, lo afirmo con frustración personal, soy capaz de redactar un libro técnico, mas no soy capaz de redactar un libro que pueda llegar a los pequeños y pequeñas de primaria.

Esta frustración se transforma en alegría al descubrir una nueva literatura precautoria con autores de la calidad intelectual y personal como Joan Junyent Dalmases o bien Tomás García Castro.

Estos 2 prevencionistas son capaces de convertir las compañías y la sociedad mediante las personas y de la literatura.

Novelas como “El gran silencio” donde Joan te hace sentir y meditar. Un accidente setecientos metros bajo tierra, el dolor, las lágrimas, las miradas, la vida del minero y del prevencionista.

Otro referente es “Más Allí del estrés”. Tomás retrata al mayor asesino de nuestro tiempo, un asesino que está en nuestra sociedad, en nosotros mismos: el agobio. Novela policiaca que nos hace ver los aspectos positivos y negativos del agobio en nuestra vida rutinaria y nos cambiará nuestra visión de la vida de los trabajadores de los cuerpos de seguridad.

“Gatos negros” es una novela diferente, simple de leer, motivador y que captura al lector.

Los “Cuentos Masai Mara” son un placer para la creación de la cultura precautoria en los más pequeños, dejando a los progenitores y madres que hacemos de contadores de cuentos con nuestros descendientes orientar al cambio de actitud en prevención de peligros.

No deseo acabar sin charlar de los libros de Manuel Roldán Pérez, fecundo autor, con títulos como “La seguridad en los refranes a las 7 y media”, “La cuadratura del triángulo de fuego”, “y esto, ¿qué solución tiene”.

Seguro que me dejo algún autor o bien algún título en el tintero, mas sirvan los presentes como ejemplo. OTRA FORMA DE HACER PREVENCIÓN ES POSIBLE.

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